FREDERIK POHL Y SU VIAJE POR EL FANDOM DISTOPICO

¨Me habían vuelto a pagar y mi deuda había aumentado en ocho dólares. Me atormentaba a mí mismo preguntándome adónde iba a parar ese dinero, aunque yo lo sabía muy bien. Salía deshidratado del trabajo, como lo esperaba la compañía. Marcaba entonces mi combinación en la fuente y obtenía un chorro de Gaseosa; veinticinco centavos que volaban de mi sueldo. Como el chorro era escaso pedía otro; cincuenta centavos. La cena era insulsa, como siempre, y yo no podía pasar más de dos mordiscos de Gallina. En seguida sentía hambre y me iba a la cantina donde me daban a crédito algunas Crocantes. Las Crocantes me secaban la garganta y tenía que volver a la Gaseosa. Y la Gaseosa me daba ganas de comer. Comía otra Crocante… ¿Había pensado en todo esto Fowler Schocken cuando organizó Astromejor Verdadero, el primer trust esférico? ¿De la Gaseosa a las Crocantes, de las Crocantes a los Astro de los Astro a la Gaseosa? Y el dinero adelantado se pagaba con un interés del seis por ciento.“

Mercaderes del Espacio

Frederik Pohl es una escritor con el que conecté desde la primera vez que leí una obra suya, que por cierto fue Pórtico, publicada en 1977 y ganadora de los premios Hugo, Nébula y John W.Campbell. Pórtico  es una fascinante novela de ciencia ficción que planteaba una idea poderosa, en la que la humanidad se encontraba con una base espacial extraterrestre ubicada en una especie de asteroide hueco, donde lo interesante de esta cuestión es que los humanos no somos capaces de controlar estas naves, donde prácticamente lo único que podemos realizar es activarlas y esperar a que estas viajen al lugar en el que previamente habían sido programadas por los miembros de esta civilización conocida como la de los Heechee.

La consecuencia es que en ese momento nuestra civilización se trasforma y se nutre de manera similar a la de un carroñero, con algunos aspectos de su tecnología, además de avanzar en cuanto al desarrollo de los viajes especiales, ya que se nutren de estos vehículos. En relación a este descubrimiento, la humanidad comienza por defecto una nueva era similar a la de los pioneros, aventureros o buscadores de oro que habitaban far west, en el que los individuos nos lanzamos a los desconocido para morir o buscar fortuna y gloria.

El contexto de la novela es muy recurrente en su obra, ya que Pohl se interesaba mucho por investigar como evolucionaría nuestra sociedad y si esta fuera capaz de cambiar a un estado mas elevado moralmente hablando o en su defecto se vería sumergida dentro de un contexto distopico.

Al igual que hicieran escritores anteriores como Jack London en El Talón de hierro, Frederik Pohl nos exponía un futuro realmente oscuro y sometido ante un sistema capitalista cada vez mas agresivo o establecido y en el que llego a la terrorífica conclusión, de que muchas de los temas que nos ha ido planteando, con el paso del tiempo se han acercado mucho a la realidad.

Pero el trabajo de este autor es tan importante dentro de la ciencia ficción tanto por su obra, como por su trabajo a la hora de difundir este género.

De nacionalidad estadounidense, este escritor fue un idealista ya desde muy joven, donde milito en las Juventudes Comunistas en una edad muy temprana, demostrando que siempre seria una persona muy inquieta a lo largo de su vida.

A parte de sus inclinaciones y activismo político, Pohl siempre fue muy activo dentro los movimientos literarios y en relación a este tema, lo que hoy conocemos como el fenómeno del fandom, seguramente se lo debamos en una mayor parte a su figura.

En el New York de 1937 funda junto a varios escritores, editores y aficionados, de los que habría que destacar a Jhon Michel, Robert A.W Lowndes o Donald A. Wollheim y por supuesto con Judith Merril una de la primeras escritoras del género y pareja con la que tuvo un hijo, la asociación de Los Futurianos.

Los futurianos fueron el ala subversiva de la ciencia ficción, en su mayoría militantes de izquierdas o de una mentalidad que hoy denominaríamos como contra cultural, algo que no gustaba en los otros aficionados y que provocó su propio rechazo, llevándoles a prohibir la entrada en la primera Worldcom, consecuencia que hiciera que los futurianos organizasen una contra-convención de fandoms.

Lo importante de esta organización es que más de la mitad de las revistas fantásticas de la época estaban editadas por miembros de este grupo, además gracias a ellos se conformó una de las mejores canteras de escritores de ciencia ficción que ha existido.

La mentalidad de Pohl y sus compañeros consiguió que el género plantease cuestiones mas reflexivas y morales, impulsando en cierta medida a un incipiente nueva ola que llegaría años mas tarde y  que por extensión perfeccionara este tipo de planteamientos.

Uno de los sucesos mas interesantes de estos locos, fue la fundación junto a su mujer de la casa futuriana, que ellos denominarían como ¨La Torre de Marfil¨.

En 1939 y con la ayuda de otra futuriana Leslie Perri alquilaron una casa en Brooklyn donde invitaron a otros futurianos a vivir en ella. Este lugar era prácticamente una fabrica de obras literarias constante, quizás con ciertas similitudes al fenómeno de las squats o el de los centros culturales independientes de alguna subvención del estado o de un partido político. En este lugar se editaron cientos de fanzines y tras sus muros se respiraba un ambiente bohemio y de libertad constante, donde me gustaría destacar que en este lugar la mujer si tuvo su espacio literario, en contraposición de la mentalidad de esa época. El escritor Bruce Sterling los calificó como una especie de hippies tecnológicos y fueron muy habituales las redadas por parte de las fuerzas de seguridad y del servicio secreto, ya que eran considerados como una suerte de grupo anarquista revolucionario. Lo gracioso del tema es que las fuerzas de la ley solo se encontraban con revistas, fanzines y cientos de papeles tirados por el suelo. Como anécdota interesante se conoce que Isaac Asimov visitó esta casa en muchas ocasiones y le llego a nombrar como una especie de miembro honorario.

En estos se desarrolló la personalidad y conformo su futuro como escritor consagrado. Si tuviéramos que resumir su carrera hasta la novela con la que pondré fin a este articulo, diría que este autor americano con tan solo 19 años ya editaba sus propias revistas pulp como Astonishing Stories y Super Science Stories.

Además perfeccionó su estilo publicando sus relatos bajo seudónimos en este tipo de medios de difusión.

El punto de inflexión ocurre tras finalizar la II guerra mundial, donde Frederik Pohl se establece como escritor y editor definitivamente, presumiendo ser agente literario de Isaac Asimov.

Esa indómita capacidad de escribir editar y dirigir diferentes publicaciones consiguió que su persona fuera muy respetada y escuchada dentro de esta escena literaria, hasta el punto de ser el elegido para dirigir la prestigiosa revista de Galaxy Science Fiction,  un magazine literario donde se publicaron obras legendarias como Farenheit 451 de Bradbury o El Hombre Demolido de Alfred Bester.

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Portada de la popular revista.

Unos pocos años antes de ser su director, ya publicaría dentro de este magazine y por entregas Mercaderes del Espacio junto a Cyril M. Kornbluth, quizás una de mis obras de contenido distopico favoritas.

En su obra se ven reflejadas sus pensamientos de izquierdas y  sus ideas especulativas conformadas dentro de su convivencia junto a los futurianos convirtiéndose en un estudio serio de como el capitalismo evolucionaría y afectaria a la sociedad en nuestro futuro.

El futuro que plantea Frederik Phol es desolador, donde los gobiernos prácticamente no existen y en el que el individuo pertenece en su totalidad a la empresa, en un concepto que me recuerda a un sistema feudal o al de los shogunatos japoneses.

El el universo de Los Mercaderes casi no existen los derechos labores y el sistema se encuentra tan perfeccionado en el mal sentido de la palabra, que el ciudadano, si podemos llamarlo así, obtiene un salario ínfimo únicamente para subsistir, con la consecuencia de sufrir una vida misera y bombardeada por una publicidad agresiva.

Dentro de su ambientación aparecen conceptos que en la actualidad cada vez se asemejan mas. En este universo los gobiernos esta subyugados por las empresas, donde se aprecia que la intervención estatal es prácticamente insignificante.

También aparecen medidas escalofriantes y que a mas de uno le sonara, como es el concepto del Mascafe, un sucedáneo compuesto de alcaloides (Véase ingredientes similares como los conservantes, cafeína, nicotina, drogas..) que provocan tal adición que es imposible dejarlo, sobre todo porque el tratamiento para desintoxicarse es extremadamente caro.

El protagonista de la historia es Mitchell Courtney, un personaje con el que no empatizaras nada y hasta te caerá gordo, algo muy recurrente en la obra Pohl, aunque al final siempre acabamos sufriendo por ellos según se van desarrollando las obras, ya que normalmente Pohl trataba muy bien la evolución de estos personajes en un principio tan egoístas o patéticos.

La historia es un trasunto de alocados infortunios en los que se ve inmiscuido su protagonista, al ser encargado  por su empresa de abrir el mercado publicitario para alcanzar la Colonización de Venus y abrir un mercado que esta estaba quedando obsoleto en una sobre-explotada Tierra.

A mi personalmente me ha recordado en cierta medida al Brazil de Terry Gilliam con tintes menos surrealistas, en muchos pasajes a la novela pulp, genero con el que su autor se inicio como escritor y a trabajos tan maravillosos como por ejemplo ¡Hagan Sitio!, ¡Hagan Sitio! De Harry Harrison demostrándome que Mercades del espacio es una clara influencia para la culturar popular y lamentablemente meno citadas que obras como Un mundo Feliz o 1984, ya que tanto la película citada como la novela de Harrison, son obras posteriores.

El estilo literario esta perfectamente conformado, utilizando un estilo ágil en el que el lector esta constantemente en tensión tras la sucesión permanente de los acontecimientos.

Mercaderes del espacio es un viaje a los infiernos del capitalismo para su protagonista, donde tras este viaje iniciatico, Mitchell conseguirá trasformar su personalidad y visión del mundo, hacia una vertiente mas empática y solidaria, convirtiendo este trabajo en una obra realmente notable.

Si queréis saber mas sobre esta novela, aquí os facilitamos un enlace donde podéis descargar o escuchar nuestro programa en el que hablábamos de esta obra magna de la ciencia ficción.

Mercaderes del Espacio

Lamentablemente ya han pasado 5 años desde que este fabuloso autor no dejara y es posible que Frederik Pohl no aparezca siempre dentro de los escritores mas reconocidos del género aunque tampoco se encuentra dentro del grupo de los olvidados. En mi opinión es una figura muy importante, que posee unas grandes dotes para la especulación social y científica, haciendo su obra en mi opinión imprescindible para adentrarte dentro del universo literario de la ciencia ficción.

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Frederik Pohl

Como punto final en relación a este articulo me ha parecido curioso que no se haya realizado ninguna adaptación cinematográfica de sus grandes obras, aunque en el año 2015, se anunció que se iba a realizar una serie de Pórtico. En un principio seria el canal Syfy quién se encargaría de este trabajo aunque desde hace años lleva publicando este tipo de noticias, en las que luego no van a ningún sitio, puesto que ya hizo lo mismo con la supuesta adaptación de Hyperion de Dann Simmons para la TV.

Tendremos que esperar que ocurre…..

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